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Autoeutanasia: una reflexión en torno a los derechos humanos

  • Foto del escritor: Dialéctico
    Dialéctico
  • 4 dic 2025
  • 1 Min. de lectura

§ 1. Los derechos humanos son un ideal hermoso; sin embargo, su materialización es incorrecta, en gran medida, debido a que sus cándidos defensores creen que, sin importar el tipo de acto abominable que una persona pueda cometer, estos derechos no se pierden, ya que nos son constitutivos por el mero hecho de ser; y esto es una verdad a medias.


§ 2. En efecto, nosotros, al ser seres naturalmente buenos, poseemos de forma intrínseca toda la dignidad y la posibilidad propias de todo lo benigno, en la que se halla, por supuesto, la propiedad metafísica que denominamos "derechos humanos". No obstante, esta propiedad sólo existe en en nosotros en la medida en que participamos de lo bueno en sí mismo. Así, pues, si abandonamos dicha participación, dicha propiedad nos abandona a su vez.


§ 3. Sin embargo, el bien en sí mismo es tan absolutamente benigno que siempre queda una chispa de su esencia en nosotros, sin importar si hemos caído en el mal radical. En otras palabras, el bien en sí mismo nunca nos abandona, pero los derechos humanos, sí, ya que estos son una propiedad compleja, y todo lo complejo puede separarse y perderse, a diferencia de lo realmente simple, que es lo benignísimo y nada más.


§ 4. Pues bien, si una persona ha caído en el mal radical, sin lugar a dudas ya ha perdido todos sus derechos humanos, pero, como todavía le queda una última chispa del bien, lo justo es que estas personas tengan acceso a la autoeutanasia.

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