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Matriopatriarcado: una reflexión en torno al secretísimo 1%

  • Foto del escritor: Dialéctico
    Dialéctico
  • 3 dic 2025
  • 9 Min. de lectura

§1. Una de las más grandes mentiras que sostienen, y que difunden, los líderes más poderosos de la derecha es que el ascenso social y económico sólo es posible mediante el trabajo consagrado en el libre mercado, falsedad que oculta, de manera conveniente, el inmenso poder, tanto de los minúsculos círculos de influencia, como de los mayúsculos capitales heredados. Ahora bien, esta gran mentira está hermanada con otra gran mentira que mantienen, y que esparcen, los dirigentes más influyentes de la izquierda, a saber, que el ascenso social y económico sólo es posible a través de la militancia consagrada en la lucha de clases, falsedad que disfraza, de manera oportunista, a la venganza de justicia, a la grosería de belleza, y a la verosimilitud de verdad.


§2. Resulta, pues, que estas dos grandes mentiras, que en realidad son dos masivas amalgamas de verdades a medias, revueltas de manera ambigua, confusa y verosímil con mentiras enteras—en efecto, si estas dos grandes mentiras fueran completamente falsas, nadie las creería—, son semejantes a un sofisticado fármaco que opera al principio como una inofensiva medicina, pero que al final actúa como lo que realmente es: como una mortífera toxina invulnerable a toda terapia y a todo antídoto conocidos por la ciencia médica contemporánea.


§3. Así es, este sofisticado fármaco comienza su inofensiva operación, por un lado, envaneciendo a los derechistas con una pizca de riqueza—premio a su consagrado trabajo en el libre mercado—y, por el otro lado, engriendo a los izquierdistas con una chispa de dignidad—medalla a su consagrada militancia en la lucha de clases—; sin embargo, este mismo sofisticado fármaco finaliza, ya no su inofensiva operación, sino su mortífera actuación, envenenando a los derechistas con una toxina que los asfixia en el azulado mar del cansancio depresivo, e intoxicando a los izquierdistas con un veneno que los ahoga en el enrojecido mar del resentimiento sanguinario.


§4. No obstante, hay una sorprendente panacea, no de índole física, sino de naturaleza dialéctica—o metafísica, porque vincula de forma armoniosa lo espiritual con lo corporal—, que es tanto la terapia como el antídoto para este sofisticado fármaco y sus mortíferos efectos tóxicos, mejor dicho, hay una maravillosa verdad auténticamente inolvidable que es digna y capaz de desnudar las dos sofisticadas mentiras disfrazadas de sencillas verdades que intoxican de manera paulatina y mortífera a todos los derechistas e izquierdistas que las consumen alrededor del globo terráqueo—unos, la mayoría, ignorando sus terribles efectos secundarios a largo plazo, y otros, la minoría, conociéndolos, pero asumiendo el riesgo debido a que creen cándidamente que pueden jugar con fuego y no salir quemados—.


§ 5. Tristemente, esta sorprendente panacea, es decir, esta maravillosa verdad, ha sido encadenada y ocultada en un tenebroso abismo por los mismísimos inventores y mercaderes de aquél sofisticado fármaco que comprime en una sola píldora mitológica, en su mitad azul, la gran mentira de los más poderosos líderes de la derecha—esto es, no la olvidemos, que el ascenso socioeconómico depende únicamente del trabajo consagrado en el libre mercado—y, en su mitad roja, la gran mentira de los más influyentes dirigentes de la izquierda—esto es, no la descuidemos, que el ascenso socioeconómico depende exclusivamente de la militancia consagrada en la lucha de clases—.


§6. Mas, ¿quiénes son estos maquiavélicos inventores y mercaderes de lo falso y, a su vez, antiprometeicos esclavizadores y ocultadores de lo verdadero? La respuesta a esta pregunta es realmente desconcertante—y, quizás, todavía no estemos preparados para ella—, ya que estos seres humanos—inhumanos—son los fundadores y herederos, unos corporales y otros espirituales, de las míticas familias más fuertes, pero más injustas, más hermosas, pero más indecorosas, y más astutas, pero más mentirosas, que han sido exaltadas desde tiempos y espacios históricos antiquísimos, ya sea mediante épicos cantos poéticos, como el Gilgamesh o la Ilíada, ya sea por medio de sacras escrituras, como la Biblia o el Bhagavad Gita, dicho en palabras menos crípticas, estos seres humanos son… ¡las matriarcas y los patriarcas que conforman el secretísimo 1%!


§7. Así es, ellas y ellos, el auténtico matriopatriarcado del ocultísimo 1%, no sólo son los maquiavélicos inventores y mercaderes de las dos grandes mentiras que envanecen y, de manera simultánea, envenenan a las derechas e izquierdas del mundo, sino que también son los antiprometeicos esclavizadores y ocultadores de la maravillosa verdad que es digna y capaz de desnudar estas dos grandes mentiras y, junto con ellas, ¡toda su mitología de dominación omnidireccional! Empero, ¿qué gana el matriopatriarcado del hermeticísimo 1% encadenando y ocultando a toda costa dicha sorprendente verdad? Pues gana los frutos que dejan aquellas dos grandes mentiras, a saber: la ganancia económica, fruto del arduo trabajo de los derechistas en el libre mercado, y la influencia social, fruto de la sangre derramada de los izquierdistas en la lucha de clases. En síntesis: el matriopatriarcado del misteriosísimo 1% es el que, en última instancia, recolecta y consume, en el más descarado de los éxtasis, los frutos de los esfuerzos del 99% de la población humana.


§8. Si anhelamos, pues, limitar—porque es fatuo eliminar—la perpetuación histórica de estas dos grandes mentiras, mediante la liberación de la maravillosa verdad que se halla encadenada y ocultada en el tenebroso abismo del poderío omnidireccional de las matriarcas y de los patriarcas que constituyen el enigmaticísimo 1%, es necesario que acontezcan, de forma progresiva, y alrededor del globo terráqueo, estos dos despertares fundamentales: primero, el despertar fundamental de los derechistas que aspiran a ser parte del 1% sin estar en círculos de influencia y sin ser grandes herederos; y, segundo, el despertar fundamental de los izquierdistas que aspiran a reemplazar el 1% sin contar con un respaldo popular masivo y sin poseer sangre de dirigentes de las viejas luchas de clases en sus venas.


§9. En efecto, cuando los derechistas del 99% despierten, y caigan en la cuenta de que nunca serán parte del 1%, porque sus cuerpos cansados—prueba del trabajo consagrado en el libre mercado—son la saturnina carne que el matriopatriarcado del 1% come para saciar momentáneamente su voraz apetito, y cuando los izquierdistas del 99% despierten, y caigan en la cuenta de que nunca reemplazarán al 1%, porque su sangre derramada—prueba de la militancia consagrada en la lucha de clases—es la vampírica bebida que el matriopatriarcado del 1% toma para calmar provisionalmente su ardiente sed, sólo entonces crujirán los cimientos de la altísima atalaya sobre la que históricamente, ellas y ellos, los del 1%, nos han visto trabajar hasta el cansancio, y combatir hasta la muerte, no sólo a los derechistas e izquierdistas del 99%, sino a todos nosotros—los que hemos superado el fantasmagórico dualismo político de derecha e izquierda—, con la seguridad de que siempre serán dramaturgos, mas nunca protagonistas, del drama amargamente trágico y, a la vez, dulcemente satírico de los sudores del trabajo y de los dolores de la guerra—esto es, ¡nuestro dulceamargo spoudaiogéloion!—.


§10. Conque cuando el matriopatriarcado del 1% sienta que los cimientos de su altísima atalaya se tambalean, pronto intentarán estabilizarlos, ya sea mediante una solución blanda, ya sea a través de una solución dura. En efecto, la primera solución, la blanda, consiste en que ellos y ellas, los del 1%, ocultarán todo su poder y, a su vez, negarán toda su responsabilidad por medio de múltiples manipulaciones de índole social y económica que busquen adormilar la liberadora verdad por la que nunca ascenderán, ni los derechistas trabajando mil años en el libre mercado, ni los izquierdistas sacrificando miles de vidas en la lucha de clases, a la altísima atalaya de la élite de élites; mientras que la segundo solución, la dura, consiste en que ellas y ellos, los del 1%, desatarán la guerra absoluta entre la derecha y la izquierda del 99%, ya que, así, desaparecerán aquella emancipadora verdad, en un primer momento, por medio del terrorífico exterminio corporal de derechistas y de izquierdistas durante la guerra y, en un segundo momento, a través del espeluznante trauma espiritual de los participantes de estos dos extremos políticos durante la posguerra.


§11. Empero, ¿cuál es esta verdad liberadora que el matriopatriarcado del 1% intentará socavar, sea con blandura, sea con dureza, cuando sienta que los cimientos de su altísima atalaya se zarandean de un lado a otro? Pues la verdad emancipadora que surge junto con los despertares fundamentales del 99% de los derechistas y del 99% de los izquierdistas. Reiteremos, pues, a continuación, esta verdad liberadora, esta vez, con una nueva formulación más incisiva, para que ella no se nos escape de nuestras memorias: no olvidemos, nunca, que tanto los frutos de la consagración de los derechistas en el libre mercado, como los frutos de la consagración de los izquierdistas en la lucha de clases, en vez de garantizar el ascenso socioeconómico de sus respectivos cultivadores—esto es, del 99% de los derechistas y del 99% de los izquierdistas del mundo—, garantizan ambrosía hasta el hartazgo, y néctar hasta la ebriedad, a la totalidad de las matriarcas y de los patriarcas que conforman el 1%, sin que estos expelen ni una sola gota de sudor trabajando en el libre mercado, o derramen ni una sola gota de sangre combatiendo en la lucha de clases.


§12. Pues bien, el matriopatriarcado del 1% ya ha desatado estas dos soluciones—que acabamos de exponer (§10)—en el pasado, casi siempre, combinando la solución blanda con la solución dura, debido al terror absoluto que han sentido por dos tipos de revoluciones humanas, a saber: una pacífica y silenciosa, y que raras veces acontece, esto es, la revolución espiritual encabezada por seres humanos iluminados que lograron reconciliar el dualismo político de derecha e izquierda—como Sócrates, Siddhartha y Jesús—; y otra violenta y escandalosa, y que muchas veces acontece, esto es, la revolución material, comandada, casi siempre, por dirigentes izquierdistas inmersos en el dualismo político de derecha e izquierda—como Robespierre, Lenin o Castro—; y aunque parece que hay un tercer tipo de revolución humana, bastante rara, por cierto, encabezada por líderes derechistas, también inmersos en el dualismo político de derecha e izquierda—como Bismarck, Thatcher o Reagan—, es necesario que no tengamos en cuenta su impacto en el mundo, debido a que dicha revolución humana a duras penas le hace cosquillas al matriopatriarcado del 1%, pues la mayoría de los líderes de la derecha son antirrevolucionarios por su estrecha y aduladora relación con las matriarcas y con los patriarcas del 1%.


§13. Así que, como la historia nos lo enseña, hasta ahora y hasta aquí, el matriopatriarcado del 1% ha sabido salir victorioso ante estos dos tipos de revoluciones humanas; y esto se debe, en gran medida, al ascenso efervescente, pero progresivamente fluctuante, de su acontecer propio. En efecto, el acontecer de las revoluciones humanas, tanto de las espirituales, como de las materiales, de índole ascendente, comienza con una explosiva efervescencia que parte de la base del 99% de una determinada población humana, y concluye con una chispeante espumilla que, con gran dificultad, logra alcanzar no sólo la cima del 1% de esta misma población humana, sino también a la cimas del 1% de sus poblaciones hermanas, y raras veces a la atalaya misma del 1% de la totalidad de la población mundial. Sin embargo, este no es el destino de la revolución de naturaleza descendente que anida en la maravillosa verdad que será liberada y desocultada cuando acontezcan de forma progresiva, y alrededor del globo terráqueo, los despertares fundamentales del 99% de los derechistas y de los izquierdistas.


§14. En efecto, cuando estos despertares fundamentales acontezcan, las matriarcas y los patriarcas del 1% sentirán un terror absoluto, ya que estarán llenos de una sumamente ansiosa incertidumbre por el rugir de la verdad liberadora que circulará alrededor del globo terráqueo entre derechistas e izquierdistas por igual; y debido a esto, ellos y ellas, los del 1%, creerán que los del 99% de la derecha e izquierda vendrán, en primer lugar, a expoliar todos sus extravagantes privilegios y, en último lugar, a guillotinar sus excéntricas cabezas coronadas. Entonces, las matriarcas y los patriarcas del 1% intentarán desatar una solución que combine la blandura de la manipulación socioeconómica con la dureza de la guerra absoluta para que el 99% de los derechistas e izquierdistas del mundo olviden, sea por muerte, sea por trauma, la verdad liberadora de sus respectivos despertares fundamentales, materializando, así, su objetivo último, a saber: que la sorprendente verdad que irracionalmente han encadenado y ocultado en el tenebroso abismo de su poderío omnidireccional no rompa sus cadenas ni desgarre el nebuloso velo que oculta su brillante rostro.


§15. Sin embargo, de repente, los del 1% hallarán de forma inesperada que el 99% de los derechistas e izquierdistas del mundo son inmanipulables, y que ni los unos ni los otros estarán dispuestos a entregar sus corazones en una guerra absoluta y absurda, ya que entonces el 99% de los derechistas e izquierdistas sabrán, con total claridad y distinción, que aquellos, los de la derecha, nunca ascenderán a la cumbre de la élite de élites a partir de su trabajo consagrado en el libre mercado, y que estos, los de la izquierda, jamás ascenderán a la altísima atalaya del matriopatriarcado del 1% a partir de su militancia consagrada en la lucha de clases.


§16. Conque, así, el matriopatriarcado del 1% caerá en una total perplejidad que los dejará totalmente paralizados; y es justo en este oportuno momento que un selecto grupo de seres humanos dialécticos, que superaron el dualismo político de derecha e izquierda, bajarán desde las ultracelestes islas del bien hasta los infraterrenales abismos del mal para liberar y desvelar la maravillosa verdad que es digna y capaz de limitar, no solo la expansión histórica de las dos grandes mentiras del matriopatriarcado del 1%, sino toda su mitología de opresión omnidireccional. Entonces, una vez liberada y desvelada esta sorprendente verdad, los dialécticos la ascenderán el mundo que media entre lo ultraceleste y lo infraterrenal, esto es, hasta nuestro mundo, y la entregarán a todo el pueblo del mundo, es decir, a todos los seres humanos dignos y capaces de sentir, de pensar, de decir y de hacer lo justo, lo bello y lo verdadero—porque el verdadero pueblo son todos los seres humanos de bien, con independencia de su origen socioeconómico—.


§17. Así comenzará la desintoxicación del 99% de los derechistas e izquierdistas del mundo. Así comenzará el fin del matriopatriarcado…

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